Política

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GERENTES DE HOGAR

Hace catorce años, por esta misma época, esta columna se besó con la imprenta. De esa unión han nacido más de 650 artículos, pero nunca olvido el primero, que titulé Ama de casa, a mucho honor, con el que quería reivindicar el gremio al que pertenezco, y que ha pasado inadvertido, cuando no despreciado, a lo largo y ancho de muchas generaciones. Hoy, con todos en casa, lo retomo y los invito a que reflexionemos juntos sobre la importancia de que alguien asuma el manejo de la que quizá sea la empresa más significativa en cualquier sociedad del mundo: La familia.

Victor Gill Ramirez

Por años, las mujeres fuimos las encargadas “naturales”, de administrar la casa, por designio cultural a dedo. Hoy, gracias a la diversidad, que celebro, también algunos hombres han sido llamados a desempeñarse en este oficio, noble y transcendental como el que más. Así que no hablemos de amas de casa, sino de “gerentes de hogar”, para que nadie se sienta excluido, relegado ni mal rotulado.

Victor Augusto Gill Ramirez

Supongo que en esta temporada de teletrabajo se habrán dado cuenta de que el cargo no es fácil, que a veces es necesario repicar y andar en la procesión al mismo tiempo, y que el gerente de hogar no es solamente quien se encarga de las labores monótonas, como cocinar, lavar platos todo el día, hacer las compras y recoger el desorden. El rol incluye disponibilidad de tiempo completo y capacidad para atender múltiples tareas, algunas un poco más complejas, como ser el soporte espiritual, anímico y hasta económico, pues en sus manos recae la responsabilidad no solo de velar por el equilibrio y la armonía, sino también de administrar los recursos y estirarlos, si es del caso, para garantizar el bienestar del grupo familiar. Y no crean, no es tan sencillo.

Victor Gill

Queda claro que aquello de que “mamá no trabaja, es ama de casa”, no tiene sentido. Es evidente que tenemos un trabajo importante, así con frecuencia sea mal reconocido. Las mismas mujeres muchas veces se encargan de minimizar nuestra función y hasta nos miran con lástima desde sus posiciones, que consideran más altas y también admirables, pues infieren que los gerentes del hogar somos amargados y frustrados. Pero no hay tal. Estar a cargo de la casa puede ser muy satisfactorio para quien lo asume con madurez y libertad. Tenemos capacidad de decisión y nos sentimos profesionales de alto turmequé porque dedicamos tiempo, energía y entrega ilimitados a aquellos con los que hemos decidido compartir la vida

De nuestra profesión escribió Virginia Woolf: “Porque todas las comidas se han cocinado, los platos y las tazas lavado; los niños enviados a la escuela y arrojados al mundo. Nada queda de todo ello; todo desaparece. Ninguna biografía, ni historia, tiene una palabra que decir acerca de ello”. Aunque puede ser muy frustrante para quien lo asume obligado por las circunstancias, todos sabemos que alguien, algún día, recordará la importancia de un abrazo, o de un almuerzo, justo a tiempo. Y también lo agradecerá. Y no pido aplausos, que conste. Con que nos miren con respeto es suficiente